dilluns, 29 setembre de 2014

El independendentismo catalán contra el capitalismo psicópata

Las cosas claras. Nuestro gran problema, el de todo el mundo, es que vivimos completamente sometidos a un capitalismo psicópata, psicópata y depredador, desde la Patagonia hasta los confines de Groenlandia.
¿Acaso el capitalismo no ha sido siempre psicópata y depredador? Sí, seguramente sí, pero nunca a una escala global, como ahora, ni tan acusada y descaradamente. Y, además, aunque esto no nos deje en muy buen lugar, nunca había clavado sus garras con tanta intensidad en la sociedad occidental y sus clases medias. Los que sufrían eran otros.
Ahora no, ahora estamos en la parte de abajo de la cadena trófica, hemos pasado a formar parte del colectivo de las víctimas. El capitalismo desatado ha divido el mundo en dos grupos de persones. Uno es de los ricos, potentados, poderosos, que lo tienen todo y cada vez van acumulando más y más riqueza y poder en sus manos sin hacer nada, simplemente dejando que su dinero deambule por los mercados y vaya aumentando su fortuna y su influencia. Por mucho que se oculten detrás de bancos, fondos de inversión y otros camuflajes, son persones de carne y hueso, como nosotros: mil personas, con nombre y apellidos, tal vez cien mil, diez millones... qué más da, una ínfima minoria de la población mundial.
El otro grupo lo formamos el resto de la humanidad, desde los que viven relativamente acomodados y piensan que a ellos esto no les afecta, hasta la gente que muere de hambre en África o a tiros en Oriente Medio. Tenemos en común que, para los psicòpatas capitalistas, todo lo que tenemos, todo lo que hacemos, todo lo que somos, nosotros mismos... son mercancías. Especulan con nuestras viviendas, con nuestros salarios y nuestro trabajo, con nuestras pequeñas empreses, con los alimentps, con la educación, la salud, con la guerra y con nuestros órganos y nuestra sangre. Y sin remordimientos, son psicòpatas, no tienen ninguna empatía, no sienten nada. Y nunca les basta con lo que tienen, son depredadores, les mueve el olor de la presa.
Ésta y ninguna otra es la gran cuestión que el mundo tiene planteada, que amenaza realmente nuestra supervivencia y la del planeta.
Y, ante eso, ¿Qué hacemos? ¿Qué podemos hacer que sea realmente efectivo? Sabemos que no podemos recurrir a ningún otro contrapoder: los políticos, los militares, las Iglesias están a su servicio, en algunos casos tal vez ni lo saben, pero están a su servicio, y, cuando actuan de manera contraria a sus intereses, si su actuitud les puede suponer la más mínima amenaza, los eliminan, como si aplastaran un mosquito.
Por tanto, políticamente no podemos actuar, no tenemos ninguna esperanza de avanzar. Cuando un movimiento social o político alternativo prospera, se lo miran con la curiosidad y el desdén de un felino. Si ven que se trata de un arrebato que no llegará a ningún sitio, o que ya se encargarán de de él los propios políticos, ni se dignan mover una uña. Si, en cambio, piensan que puede comportar algún peligro, encargan a sus sicarios –políticos, mediáticos, etc..- que lo hagan desaparecer, y si puede ser en estado larvario, mejor. Movimientos que parecen la gran cosa, si se examinan y uno se pregunta por qué  han aparecido, de dónde han salido y por qué se les deja prosperar, observa que, en el fondo, servirán para debilitar las fuerzas políticas más incómodas para el capital y para favorecer a las más pròximes y serviles. La caridad, las ong’s, los movimientos reivindicativos... todo les es útil o indiferente. Sino, desaparece.
Entonces ¿Qué? ¿Cómo actuar? Lo ideal sería actuar como ellos y borrarlos de la faz de la tierra, aunque sea metafóricamente: arruinarlos. Somos, com mínimo, mil veces más que ellos, o más aún. Por tanto, si nos pudiéramos poner de acuerdo, no debería constituir ningún problema. Pero eso, la vieja aspiración del internacionalismo, saben que no es factible y la pueden combatir fácilmente: divide y vencerás. También podríamos utilitzar sus mismas armas de psicòpatas y depredadores contra ellos, pero no existe, ni parece imaginable que exista alguna vez, algún tipo de organización de “justicieros sin fronteras”.
Nos queda, sin embargo, una estratègia ganadora: hacernos pequeños, insignificantes a sus ojos. En la misma Europa hay comunidades con sus propias normas, que viven al margen del sistema, y nadie hace caso de ellas, porque tampoco pretenden crecer ni reproducirse. En el mundo hay países pequeños, con sus propias leyes y organización interna, y nadie les presta atención, por la misma razón. Ya hace tiempo que diversos autores nos han recordado que “lo pequeño es hermoso”, nos han recomendado “piensa globalment y actua localmente” y conocemos muy bien las estrategias de la glocalización.
Obviamente -lo dice el titulo-, estoy hablando de Cataluña y del independentismo. Debemos reflexionar sobre por qué el independentismo ha crecido en Cataluña de una forma exponencial en tan pocos años. ¿Acaso nos ha afectado una especie de pandemia identitaria? Evidentemente no. Hay independentistas nacionalistas, y no les faltan razones, porque, tal como han sido maltratadas la sociedad y la cultura catalanas por el Estado español -que no es España-, no quieren saber nada más de él. Pero la mayoría, además de estar hartos de ser tratados como un estropajo, con prepotència y menosprecio, lo que queremos es, sobre todo, crear un estado nuevo, lejos de un Estado y un estamento político que se encuentra entre los más fieles servidores de los amos del universo. Recuperar la dignidad, sí, però también recuperar el benestar y la justicia social, y poderlo transmitir a nuestros hijos y a nuestros nietos. Somos lo bastante pequeños, lo bastante insignificantes en el concierto de las naciones, como para que, si nos separamos del Estado español, mientras respetemos las reglas del juego básicas de la democràcia y de la economia de mercado -de verdad, no del capitalismo especulativo-, nadie se preocupe especialmente de cómo ordenamos nuestra casa.
Pero ¿Acaso en nuestra pròpia casa no tenemos ningún capitalista psicópata y depredador, ningún político corrupto y servil...? ¿Acaso las grandes fortunas no tienen aquí también algunos de sus intereses? Sí, capitalista psicópata debemos tener alguno, pero ya se buscará la vida en otro lugar. En cuanto a políticos corruptos, estamos al corriente, habrá que hacer limpieza. Y respecto a los intereses de las grandes fortunas, jugaremos con un principio que todos los depredadores respetan: el cálculo de costes y beneficios: “¿Para los intereses que tengo ahí vale la pena hacer mucho ruido?”. Los depredadores son sigilosos y no malgastan energías en perseguir a un ratón. Debemos ser como ratones.
¿Y todo esto lo conseguiremos así, de buenas a primeras? No, ¡qué va! Este proceso tiene dos fases: La primera conseguir la independencia, todos juntos, sin entrar en ningún tipo de discurso que no sea “queremos un estado independiente”. Porque, sin un estado independiente, no podemos hacer nada más, estamos condenados, sólo podemos ir a peor.
Y necesitamos ser muchos, muchísimos, una gran mayoría, por dos razonez principales: para que la comunidad internacional nos tenga que reconocer inequívocamente, y para hacernos el menor daño posible con España, recíprocamente. El gobierno español no quiere a España, porque esta separación se producirá -y si ellos quisieran se podria produir sin daño alguno-, basta con vivir en Cataluña para verlo: cada día somos más y más quienes vemos que, si nos gobernamos nosotros mismos, lo haremos mucho mejor. Son dos mundos y queremos estar en el mundo que encara el futuro con espíritu de progreso económico, social y cultural. Todos: los catalanes nacidos en Cataluña, los catalanes venidos de fuera y los catalanes hijos de los catalanes venidos de fuera... eso hace ya muchos años que lo tenemos superado, aunque se quiera engañar a la sociedad espanyola en este sentido: que vengan y lo vean.
Pero es que, además, no queremos romper con la gente de España, amigos, familiares, colegas, ni con sus tierras. Simplemente queremos un estado, ya somos lo bastante mayores. Por eso queremos ser muchos y diversos, para que esto también quede claro.
La segunda fase vendrá cuando ya tengamos un estado, antes es imposible. Habrá que votar un parlamento y sabremos muy bien quién es quién y qué defiende cada uno. No votaremos a ciegas ni por eslóganes. Y este parlamento tendrá que elaborar una Constitución, pero esta constitución la deberemos refrendar nosotros, el pueblo, y si no refleja el país que queremos, les diremos que no, y que hagan otra. Y con esto y las leyes subsiguientes construiremos un nuevo país, libre, próspero y socialment justo.
Estoy absolutamente seguro de ello, no por una cuestión de fe, sinó porque tengo garantías: la extraordinaria movilización de la sociedad civil catalana. Quien conduce este proceso somos nosotros y quien se ha manifestado en defensa de la sanidad, de la vivienda, de la educación y de todos los principios propios de los derechos humanos y del estado del bienestar somos nosotros. En la situación actual de conciencia de la sociedad catalana ¿Alguien cree que nos llevaran al huerto? ¡Que lo intenten!
Haremos un país nuevo para construir en él un mundo major, tan lejos como podamos de las garras de los psicópatas depredadores y de sus sicarios políticos. Estamos a dos passos de conseguirlo: un estado y unas nuevas regles de juego. Nos espera mucho trabajo y dolores de cabeza, pero vale la pena.
Y quién sabe si en algún otro lugar alguien nos mirarà y dirà: ¡buena idea...! La historia empieza cada día, y somo nosotros quienes la hacemos: tú, tú, tú, y yo, los primeros.


Llorenç Prats

L'independentisme català contra el capitalisme psicòpata

Les coses clares. El nostre gran problema, el de tothom, és que vivim completament sotmesos a un capitalisme psicòpata, psicòpata i depredador, des de la Patagònia fins als confins de Groenlàndia.
Que no ho ha estat sempre el capitalisme de psicòpata i depredador? Sí, segurament que sí, però mai a una escala global com ara i mai tan acusadament i descaradament, i, a més a més, encara que això no ens deixi massa bé, mai no havia clavat les seves urpes d’aquesta manera en la societat occidental i les seves classes mitjanes. Els que patien eren altres.
Ara no, ara som a la part de baix de la cadena tròfica, hem passat a formar part de les víctimes. El capitalisme desfermat ha dividit el món en dos grups de persones. Un és dels rics, potentats, poderosos, que ho tenen tot i que cada vegada van acumulant més i més riquesa i poder a les seves mans sense fer res, simplement deixant que els seus diners rodin pels mercats i vagin engreixant les seves fortunes i la seva influència. Por molt que s’amaguin darrere de bancs, fons d’inversió i altres camuflatges, són persones de carn i ossos, com nosaltres: mil persones, amb nom i cognom, potser cent mil, deu milions... tant se val, una ínfima minoria de la població mundial.
L’altre grup el formem la resta de la humanitat, des dels que viuen relativament acomodats i pensen que a ells això no els afecta, fins a la gent que mor de fam a l`Àfrica o a trets a l’Orient mitjà. Tenim en comú que, per als psicòpates capitalistes, tot el que tenim, tot el que fem, tot el que som, nosaltres mateixos, som mercaderies. Especulen amb els nostres habitatges, amb els nostres salaris i el nostre treball, amb les nostres petites empreses, amb els aliments, amb l’educació, la salut, amb la guerra i amb els nostres òrgans i la nostra sang. I sense remordiments, són psicòpates, no tenen cap empatia, no senten res. I mai no en tenen prou, són depredadors, els mou l’olor de la sang.
Aquesta i no cap més és la gran qüestió que el món té plantejada, que amenaça realment la nostra supervivència i la del planeta.
I davant d’això, què fem? Què podem fer que sigui realment efectiu? Sabem que no podem recórrer a cap altra contrapoder: els polítics, els militars, les esglésies estan al seu servei, en algun cas potser ni ho saben, però estan al seu servei, i quan actuen de manera contrària als seus interessos, si això els pot representar la més mínima amenaça, els exterminen com qui aixafa un mosquit.
Per tant, políticament no podem actuar, no tenim cap esperança de sortir-nos-en. Quan un moviment social o polític alternatiu prospera, se’l miren amb la curiositat i desdeny d’un felí. Si veuen que és una bafarada que no arribarà enlloc o que ja se n’encarregaran els mateixos polítics, no es molesten ni a moure una ungla, si veuen que pot comportar algun perill fan que els seus sicaris –polítics, mediàtics, etc.- el facin desaparèixer, i si pot ser en estat larvari, millor. Moviments que semblen el qui sap què, si s’examinen i et preguntes perquè han sortit i d’on han sortit i perquè se’ls deixa prosperar, veus que, en el fons, serviran per debilitar les forces polítiques més incòmodes per al capital i per afavorir les més pròximes i servils. La caritat, les ong’s, els moviments reivindicatius... tot els és útil o indiferent. Sinó, desapareix.
Llavors, què? Com actuar? L’ideal seria actuar com ells i esborrar-los de la terra, ni que sigui metafòricament: arruïnar-los. Som, com a mínim, mil vegades més, o més, per tant, si ens poguéssim posar d’acord, no hauria de ser cap problema, però això, la vella aspiració de l’internacionalisme, ells saben que no és possible i el poden combatre fàcilment: divideix i venceràs.  També podríem utilitzar les seves mateixes armes de psicòpates i depredadors en contra d’ells, però no existeix, ni sembla viable que existeixi cap mena d’organització de “justiciers sense fronteres”.
Ens resta, però, una altra estratègia guanyadora: fer-nos petits, insignificants als seus ulls. A Europa mateix, hi ha comunitats amb les seves pròpies normes que viuen al marge del sistema i ningú en fa cas, perquè tampoc no pretenen créixer ni reproduir-se. Al món hi ha països petits, amb les seves pròpies lleis i organització interna, i ningú no en fa cas, per la mateixa raó. Ja fa temps que diversos autors ens han recordat que “small is beautiful”, ens han recomanat “pensa globalment i actua localment” i coneixem molt bé les estratègies de la glocalització.
Òbviament -ja ho diu el títol-, estic parlant de Catalunya i de l’independentisme. Cal reflexionar sobre perquè l’independentisme ha crescut a Catalunya d’una manera exponencial en tants pocs anys. És que ens ha agafat una mena de pandèmia identitària. Evidentment no. Hi ha independentistes nacionalistes, i raó que tenen perquè, tal com ha estat maltractada la societat i la cultura catalanes per l’Estat espanyol -que no és Espanya-, no en volen sentir parlar més. Però la majoria, a més a més d’estar farts de ser tractats com un drap brut, amb prepotència i menyspreu, el que volem és sobretot crear un estat nou lluny d’un Estat i un estament polític que es troba entre els més fidels servidors dels amos de l’univers. Recuperar la dignitat, sí, però també recuperar el benestar i la justícia social, i poder-ho transmetre als nostres fills i als nostres néts. Som prou petits, prou insignificants en el concert de les nacions com perquè, si ens separem de l’Estat espanyol, mentre respectem les regles bàsiques de la democràcia i de l’economia de mercat -de debò, no del capitalisme especulatiu-, ningú es preocupi massa de com endrecem la casa.
Però és que potser a casa no tenim cap capitalista psicòpata i depredador, cap polític corrupte i servil... és que les grans fortunes no hi tenen interessos? Sí, de capitalista psicòpata en devem tenir algun, però ja es buscarà la vida per una altra banda. De polítics corruptes n’estem al corrent, però ja farem neteja. I, respecte als interessos de les grans fortunes, jugarem amb un principi que tots els depredadors respecten: el càlcul de costos i beneficis: “pels interessos que hi tinc val la pena fer massa enrenou?”. Els depredadors són sigil·losos i no malgasten energies per empaitar un ratolí. Hem de ser com ratolins.
I això ho aconseguirem així, de bones a primeres? No, què va! Aquest procés té dues fases: La primera assolir la independència, tots junts, sense entrar en cap mena de diferenciació que no sigui “volem un estat independent”. Perquè sense un estat independent no podem fer res, estem condemnats, només podem anar a pitjor.
I necessitem ser molts, moltíssims, una gran majoria per dues raons principals: perquè la comunitat internacional ho hagi de reconèixer inequívocament, i perquè ens fem el mínim mal possible amb Espanya. El govern espanyol no estima a Espanya, perquè aquesta separació es produirà -i si ells volguessin es faria sense perjudicar ningú- , només cal viure a Catalunya per veure-ho, cada dia som més i més que veiem que, si ens governem nosaltres sols, ho farem molt millor. Són dos móns i volem estar en el món que encara el futur amb esperit de progrés econòmic, social i cultural. Tots: els catalans nascuts a Catalunya, els catalans vinguts de fora, els catalans fills de catalans vinguts de fora... això ja fa molts anys que ho tenim superat, encara que es vulgui enganyar la societat espanyola: que vinguin i ho vegin.
Però és que, a més a més, no volem trencar amb la gent d’Espanya, amics, familiars, col·legues, ni amb les seves terres. Simplement volem un estat, ja som prou grans. Però això volem ser molts i molt variats, perquè també això quedi clar.
La segona fase vindrà quan ja tinguem un estat, abans és impossible. Caldrà votar un parlament, i sabrem molt bé qui és i què defensa cadascú. No votarem a cegues ni per eslògans. I aquest parlament haurà de fer una Constitució, però aquesta constitució l’haurem de refrendar nosaltres, i si no reflecteix el país que volem, els direm que no i que en facin una altra. I amb això i les lleis que en derivin farem un nou país, lliure, pròsper i socialment just.
N’estic del tot segur, no per una qüestió de fe, sinó perquè en tinc garanties: l’extraordinària mobilització de la societat civil. Qui condueix aquest procés som nosaltres i qui s’ha manifestat massivament en defensa de la sanitat, de l’habitatge, de l’educació i de tots els principis propis dels drets humans i de l’estat del benestar som nosaltres. En la situació actual de consciència de la societat catalana, creieu que algú ens portarà a vendre? Que ho provi!
Farem un país nou per construir-hi un món millor, tan lluny com puguem de les urpes dels psicòpates depredadors i dels seus sicaris polítics. Som a dues passes: un estat i unes noves regles del joc. Se’ns gira feina i maldecaps, però val la pena.
I qui sap si en algun altre lloc algú ens mirarà i dirà: bona idea...! La història comença cada dia, i som nosaltres que la fem: tu, tu, tu, i jo, els primers.


Llorenç Prats
 

divendres, 31 gener de 2014

Sobre els museus etnològics

Gràcies, d'entrada, a tothom que m'ha ajudat a difondre, per una raó o una altra, la meva entrada anterior sobre el Museu de les Cultures del Món, que vaig intentar publicar al diari, sense èxit.

Volia puntualitzar, breument, algunes coses sobre el fet que denunciava i sobre el fet que no es publiqués a la premsa.

Penso que tot plegat és prou greu per diverses raons.

En primer lloc per la concepció que expressa del patrimoni etnològic exòtic. Després d'haver-lo espoliat, ara ens permetem el luxe de tractar-lo com una mona de Pasqual, privant-lo, que és el mínim que podríem fer, d'explicar-se en el seu context i de relacionar-se amb la resta de les cultures i amb nosaltres mateixos per enriquir-nos tots plegats. Això, com a antropòleg o senzillament com a persona sensible, m'ofèn, més que el negre de Banyoles si voleu que us digui la veritat, que era fruit d'un altre temps i d'unes altres circumstàncies. D'altres col·legues us explicaran a més a més que això respon a una museologia antiquada, rància. Jo en això ara no hi entro.

En segon lloc, s'ha condemnat una instititució, el Museu Etnològic de Barcelona, que, amb més o menys traça segons les èpoques, sempre ha tingut una voluntat comparativa i d'enteniment, a convertir-se en el temple d'una cultura catalana aïllada, desconnectada del món, una cultura de pastorets, que espero que no esdevidrà fòssil, en àmbar, com si diguéssim, perquè confio molt en l'equip tècnic que dirigeix el museu, ara per ara. Això en el moment en què la cultura catalana és, si em permeteu la paraula, més promisqua que mai, i d'aquesta promisqüitat en treu la vida i s'enforteix. En lloc de fer de l'Etnològic un àmbit de debat i de trobada entre totes les cultures del món, inclosa la catalana, sobre problemes i qüestions diversos, se'l condemna a la galeria de les estàtues, i de la riquíssima col·lecció Folch se'n fa com una botiga d'articles exòtics de luxe. Per cert, ara que dic botiga: s'ha previst en el marxandatge de fer rèpliques decoratives de les obres d'art "originàries", "primeres" (llegeixi's "primitives")? A casa queden molt bé.

El Museu de les Cultures del Món costarà finalment... quant? deu milions d'euros pel cap baix? Més?... Això sense comptar el personal i el manteniment. En un moment de precarietat econòmica com l'actual, tan sensible en el món de la cultura -entre d'altres, és clar-, calia gastar-se aquesta fortuna per omplir el forat que ha deixat la col·lecció Barbier-Müller? Moltes institucions, iniciatives i persones que treballen en l'àmbit de la cultura n'haurien tret mil vegades més profit en benefici de la cultura catalana, de la cultura feta a Catalunya, i a Barcelona, és clar. En aquest sentit és una ignomínia, o, com se'n deia abans, una alcaldada (i que l'alcalde em disculpi perquè no sé si hi té res a veure).

Finalment hi ha el tema de la publicació. Jo no sóc d'escriure als diaris, sinó m'hauria fet periodista. Les poquíssimes vegades que m'hi he adreçat és perquè tenia alguna cosa que pensava que valia la pena de comunicar el més àmpliament possible, ni que fos en aquella secció mig amagada -semiclandestina que diria el Josep Termes- de les Cartes al director. Però res, sembla talment que fins i tot aquesta secció sigui una mena d'eco de la línia més o menys oficial del diari. En canvi, ens trobem una colla d'opinadors professionals, pràcticament sempre els mateixos, que en reforcen l'endogàmia. I no em refereixo als mitjans-escombraries, estic parlant de mitjans seriosos. Si vaig escriure a l'ARA i no a un altre diari és perque em mereix un respecte, però ni així. I això, més enllà de l'anècdota d'aquesta carta, fa por, perquè fa pensar si no exsteix, perdoneu-me el neologisme, una mena de mitjanocràcia que substitueix l'opinió pública, de la mateixa manera que partitocràcia substitueix la democràcia. Això seria molt més greu que l'operació maldestre d'un museu malpensat i innecessari. Desitjaria equivocar-me.

Llorenç Prats



dimecres, 29 gener de 2014

El museu de les cultures del món, una animalada


He enviat aquesta carta a l'ARA, amb la intenció de donar-li més difusió i fer un toc d'alerta sobre práctiques molt desafortunades en l'àmbit de les polítiques culturals. No me l'han publicada i, per tant, la difonc per l'únic mitjà que tinc, el meu blog, amb el prec que en feu la màxima difusió. La nostra política cultural no es pot permetre, en cap dels sentits que esmento, espifiades com aquesta al gust dels polítics. Ja n'hi ha hagut massa.

"Sé del Museu de les Cultures del Món l’obertura del qual per al 2015 que ara s’anuncia, el que m’han explicat, el que publica l’ICUB i el que en diu la premsa.

Considero que és una animalada ofensiva i anacrònica per tres motius.

1.- Pel flagrant etnocentrisme que comporta convertir en un obres d’art objectes de caràcter ritual, cerimonial o quotidià de diverses cultures, segons un concepte -el d’obra d’art- i uns gustos, tot plegat plenament occidental, que no fa res més que continuar en el pla simbòlic la tradició colonialista.

2.- Pretendre que amb 500 obres es pugui fer com una síntesi o com un recorregut per la diversitat cultural del món es podria qualificar com a disbarat si no fos perquè és una ofensa a la diversitat i riquesa de les cultures.

3.- En una època en què el món de la cultura, i amb ell el del patrimoni, pateix unes estretors que compromenten el manteniment i desenvolupament d’activitats i institucions necessàries, invertir milions en la creació d’un museu de Delicatessen etnològiques que ningú demana ni ningú necessita és un despropòsit.


I un afegitó: amb això s’elimina la vessant comparativa del Museu Etnològic de Barcelona, condemnat ara a mirar-se el melic i parlar d’una manera autista de la cultura catalana, exclusivament, sense diàleg ni confrontacions. Com si haguéssim tornat al segle XIX, vaja.

Llorenç Prats, professor de Patrimoni Etnològic i Museologia, professor del Màster en Gestió del Patrimoni Cultural i Museologia. Universitat de Barcelona"

divendres, 13 desembre de 2013

Aclaracions sobre el recompte.

Des que ahir va sortir la pregunta per a la consulta, llegeixo i escolto des de perplexitats fins a bajanades sobre la manera com s'ha de fer el recompte dels vots i, per tant, conèixer en el seu cas l'opció guanyadora.
Jo no hi sé veure el misteri ni entenc interpretacions tan esbojarrades com que pot guanyar la "tercera via", encara que sigui l'opció minoritària perquè se sumaria amb el no (ahir es va dir a Twitter). I avui he sentit interpretacions igualment estranyes de directors de diaris i també he sentit vacil·lar la Joana Ortega.

Em sembla que tot plegat és ben senzill. La pregunta té dues parts, a la primera es pregunta si volem que Catalunya sigui un Estat, sí o no. Si guanya el no, ja està, ja s'ha acabat la consulta, els resultats de la segona part de la pregunta ja només tenen un interès informatiu.

Però si guanya el sí, l'opció que Catalunya sigui un Estat, la segona part de la pregunta ja no s'adreça a tothom, sinó només a qui hagi votat en sentit afirmatiu. Ho diu el mateix enunciat. Per tant, l'univers passa a ser un altre: el conjunt de votants que han votat sí a la primera part de la pregunta. Els que han votat no o han guanyat o ja no poden tornar a votar. Una papereta "no-no" o "no-sí" seria nul·la.

Per tant, en aquest cas, guanyaria l'opció que tregués més vots entre els que votin a favor de l'Estat independent i els que votin a favor de l'Estat no independent (que podem identificar amb la suposada tercera via).

Suposem el mateix nombre de votants que a les darreres eleccions, 3.668.310, i suposem que, d'aquests, el 60% voten no (2.200.986) i el 40% voten sí (1.467.324): ha guanyat el no i s'ha acabat la història.
Ara suposem-ho al revés: 2.200.986 voten sí i 1.467.324 voten no. Ha guanyat clarament l'opció que Catalunya sigui un Estat, els que hi estan en contra ja no tenen res a dir, han perdut. Ara el total són els 2.200.986 que han votat sí a l'Estat i ara se'ls demana si aquest Estat el volen independent o no. Suposem que el 60%  (1.320.592) el vol independent ("sí-sí") i el 40% (880.394) no el vol independent ("sí-no"), guanyaria a la independència, o viceversa guanyaria la "tercera via".

Un cop se subtanciï, a la primera part de la pregunta, si el poble vol que Catalunya sigui un Estat o no, si el no perd, no pot entrar a decidir quina mena d'Estat, igualment que sí el no guanyés, els partidaris del sí no podrien entrar a decidir de quina manera volen que Catalunya no sigui un Estat.

A una pregunta complexa, una resposta complexa. Aquí no hi ha tres opcions i la que treu més vots guanya. N'hi ha dues, i si guanya el sí, després n'hi ha una altra perquè els que han votat afirmativament refinin la mena d'Estat que volen. 

Qualsevol altra forma de recompte seria contrària a la voluntat popular i una tupinada.

dijous, 5 desembre de 2013

El dia de la marmota

Fa tant de temps que no visito el meu blog que ja no recordava com entrar-hi. Crec que dec una explicació a totes les persones que m'han anat seguint. No m'ha passat res ni he canviat les meves idees, només m'he fet una mica més vell, llei de vida.
Vaig deixar d'escriure al blog al mateix temps i gairebé per les mateixes raons que em vaig fer fonedís de facebook. Em semblava que tot plegat, el que escrivia aquí, la meva presència a facebook, tenia molt poc efecte. Era una qüestió d'eficiència, l'esforç i el temps que hi invertia em semblava massa feixuc per a la poca repercussio que tenia. Segurament és que el que explicava no interessava massa a ningú, tret d'uns quants fidels seguidors. Ens hagués valgut més muntar una tertúlia. D'altra banda deu ser d'allò més normal, què feia jo escrivint un bloc de política? Se suposa que la gent seguim les les reflexions polítics dels opinadors polítics reconeguts. El trànsit de la informació és molt vertical, tret que no et converteixis en un destroyer i estiguis disposat a generar escàndol a tort i a dret. No és el meu cas. Per això, d'una banda, em vaig dir "Llorenç. això no va enlloc" i ho vaig deixar córrer.
No tot acaba aquí. Ara em miro les darreres paraules de la meva ultima entrada i penso que podria començar repetint-les fil per randa. Em feia l'efecte -encara me'l fa- que ja no era temps d'anar donant voltes i voltes a les mateixes qüestions. I el cas és que tampoc no podia ignorar-les i posar-me a escriure d'altres coses perquè continuaven i continuen plenament vigents.
Vam fer unes eleccions, es va marcar un full de ruta i és de suposar que ha de començar a donar els seus fruits. Durant aquest temps hem vist com el poble es mantenia ferm, hem unit el país de punta a punta i hem demostrat una paciència bíblica. Els partits polítics s'han definit com era d'esperar. El paper més trist el del PSC,  però tal com anaven les coses també era d'esperar. Tant se me'n dóna.
Continuo pensant que l'únic que realment importa és aconseguir una majoria suficient per reclamar la independència. No ens donaran cap facilitat i a més a més jugaran brut i amb la inestimable col·laboració dels quintacolumnistes i de tota l'espanyolitat que veurà com un escarment més que merescut que ens suspenguin l'autonomia. Quina tristesa i quina decepció el paper de la intel·lectualitat espanyola d'esquerra, això sí que no m'ho esperava.
Però tant se val, si som una majoria a reclamar la independència, a no reconèixer la constitución española ni les seves lleis regressives, a no acatar la suspensió de l'autonomia... el món ens haurà d'escoltar. La unió europea no es pot permetre que un dels seus estats ignori olímpicament la voluntat de tot un poble, s'hi juga els seus mateixos principis, aquells que, si més no, no es poden renunciar mai públicament sense perdre tota la credibilitat.
No sé com arribarem a la independència, però si el poble de Catalunya l'exigeix col·lectivament, arribarà. Aquesta és ara la tasca que socialment tenim encomanada.
Mentrestant no crec que tingui massa res de nou a dir en aquest procés. Si els polítics ens fallen, serem tot el poble que compartuim el mateix anhel que tornarem a posar-los al seu lloc. La unió i el convenciment que la independència és l'únic camí per arribar a un món millor, un món on s'hi pugui viure, són la nostra força.
Per facebok tampoc no m'hi veureu. El motiu és en part el mateix, o els mateixos que he exposat i una sensació d'anar donant tombs com als cavallitos. Si admets molts amics i parles amb molta gent és per barallar-te o per donar-te cops de cap contra la paret. Ho vaig fer fins al masoquisme. Si et limites a un cercle petit que pensa més o menys el mateix que tu, també ho vaig fer mitjançant un avatar que en diuen ara, és com ballar un minuet donant-nos la raó els uns als altres i repetint sempre més o menys els mateixos arguments mentre la realitat no avança. Em sap greu haver perdut gent de vista, però pel que fa als debats em fa l'efecte de no haver-me perdut res. Som, més o menys, on érem.
Per això he dedicidit no tornar a facebook, ara escric almenys un cop cada dia al meu twitter @llprats, si us hi voleu afegir us seguiré també amb molt de gust, i si hi ha novetats ja recuperaré novament el blog, però quan n'hi hagi, quan valgui la pena, quan la realitat hagi fet algun pas endavant i escriure torni a tenir sentit, us ho diré per twitter. Ara, per constatar desgràcies, val més callar i anar treballant per garantir que tot surti com el déus i la raó manen. Us espero. Llorenç
.

dijous, 11 abril de 2013

Sense un nou país, mai no podrem fer un país nou.

En aquests moments hi ha una sola prioritat que és la independència i tothom hauríem d’estar treballant a tota merda per assolir aquest únic objectiu, després ja vindran les eleccions, el procés constituent i les diferències ideològiques per assolir un món millor. Però mentre no tinguem casa nostra, els nostres diners i poguem decidir com ens organitzem, aquesta ha de ser la prioritat exclusiva, tota la resta és fer el joc a l’enemic.

N’estic cansat i fart de polítics que no tenen solucions, que van deixant córrer el temps mentre juguen la seva versallesca partideta que no porta enlloc.

N’estic cansat i fart de les suposades iniciatives ciutadanes que tampoc no aconsegueixen res. Sóc membre de l’ANC. Bé, què ha fet l’ANC? Només una cosa: convocar la manifestació més gran de la història de Catalunya a favor de la independència. Una manifestació que els va ultrapassar en les previsions i els continguts. Després, què més? Folklore i més folklore. Aviat n’hi haurà per escriure un Costumari Independentista. Enceses d’estelades, mones de Pasqua, webs de disseny i ara sembla que la fita principal sigui que la Carme Forcadell (tots els meus respectes per a ella) sigui declarada per El Periódico [¡!] “catalana de l’any”.

Ja només ens falta muntar la secció de macramé. El que ara cal i cal amb tota urgència i contundència és aconseguir una majoria de ciutadans i ciutadanes a favor de la independència que no és ni molt menys clar que tinguem. I això només es pot aconseguir treballant porta per porta. No recordo ara exactament como ho deia el Ferran Torrent, però cal guanyar la batalla a cada taula de bar, a la botiga, a la consulta del metge.

Si hem d’anar perdre, pleguem i que cadascú s’espavili com pugui, però si volem guanyar, deixem-nos de collonades i posem totes les nostres energies, les dels polítics, de les associacions de tota mena, de les persones individuals… a garantir una majoria sense la qual Catalunya mai no existirà com a país independent.

Ens trobem en una cruïlla de la història i només podem anar endavant o endarrera: o Catalunya passa a ser un estat de ple dret, o d’aquí uns dècades serà una antiga regió d’Europa, amb una llengua morta i un folklore molt bonic.

I, si per un miracle de Santa Rita, ens posem tots d’acord a lluitar per la independència i aconseguim arrossegar una majoria àmplia de la població catalana, llavors acollim-nos a la fòrmula més ràpida i eficaç: ja sabem que no farem cap referèndum ni consulta dintre de la legalitat espanyola, no cal perdre-hi el temps, fem eleccions plebiscitàries i una declaració unilateral d’independència o apliquem qualsevol altra fórmula, si hi és, que ens permeti anar més de pressa encara.

Que cridin tant com vulguin, que amenacin i ens expulsin, tant se val, tenim força per sortir-nos-en, situacions més dures hem remuntat, i no ens podran esborrar del mapa. Per això es gasten tans milions ara per anar embolicant el procés, perquè saben molt bé que Déu nos guard d’un “ja està fet”.

Tenim una capacitat insòlita d’entrebancar-nos nosaltres mateixos: des dels partits, des de les institucions de la societat civil (ANC inclosa)… només ens faltaven els nostres mediàtics particulars, la Teresa Forcades, l’Arcadi Oliveres… que vénen a enredar la troca i a distriure el personal de l’objectiu sine qua non i realment assolible: la independència, una independència que ells no recolzaran mai.

No ens deixem enredar més, només hi ha un camí i no és fàcil però és molt clar: 1) aconseguir una majoria a favor de l’independentisme i 2) proclamar la independència.

Tota la resta vindrà deprés, i sinó, no vindrà mai.