dimecres, 25 de juliol del 2012

¿Por qué no se movilizan los políticos?

Si tu me dices ven, lo dejo todo… ¡pero dime ven! Este es el título de una novela de Albert Espinosa que pienso que podría expresar el estado de ánimo en que nos encontramos multitud de personas en este final de curso.
La indignación ya ha subido muchos grados, santa indignación de las personas justas. Y me temo que durante este verano nos darán motivos para que suba aún más. Yo no quisiera, y creo que es un sentir mayoritario, que esto acabará en un estallido social en la calle. En los estallidos sociales, más o menos violentos, siempre hay alguien que acaba haciéndose con el poder y poniéndose en el lugar del que manda, y no se trata de eso.
Lo que necesitamos es un urgente cambio en la política social y económica, un modelo Islandia, por decirlo así, pero adaptado a un país distinto y cien veces mayor. Yo, entre tantos otros, he estado proponiendo alternativas una tras otra, pero todas ellas suponen un giro ideológico radical. Mientras el axioma sea que la crisis que han provocado los ricos, los ejecutivos y los políticos, la tenemos que pagar el pueblo, no hay ninguna posibilidad de entendimiento.
Necesitamos que una coalición de fuerzas y ciudadanos progresistas se ponga al frente de este malestar y propongan un cambio radical de paradigma: que la crisis la pague quien la ha provocado o se ha aprovechado de ella y que se restituyan al pueblo sus derechos y el estado social del bienestar.
Es así de simple, pero, para eso, necesitamos unas estructuras organizativas que sólo pueden salir de los partidos progresistas, partidos que, de una vez por todas, deben romper la baraja, porque todas las cartas están marcadas, y denunciar las reglas del juego impuestas por los poderosos: se está con el pueblo o contra el pueblo, aquí no hay medias tintas. Y hasta ahora con el pueblo no han estado.
Nosotras y nosotros estamos dispuestos a seguirles, a apoyar una lucha organizada, a olvidar las peculiaridades de cada uno para centrarnos en lo esencial, y quien no esté dispuesto, tampoco está con el pueblo, sino en las nubes del onanismo.
Por tanto, si desde una organización colectiva, realista y ejecutiva, progresista, se nos dice “ven”, no lo dejaremos todo, pero les seguiremos, marcharemos a su lado dispuestos a luchar, unidas y unidos, por el bien común. Pero ¡joder! que se levanten esas organizaciones políticas, enviden a la mayor y nos digan “ven”.
Estamos en un momento histórico, podemos agonizar penosamente o alumbrar otro mundo y ante eso, socialistas, comunistas, izquierdistas y progresistas con carnet de todo pelaje, la historia os juzgará. Enterrar o alumbrar, hamlets, esa es vuestra cuestión.  El pueblo está dispuesto y os emplazamos.

… … …

En este punto, a la espera de nuevos movimientos, voy a dejar reposar mi blog hasta principios de septiembre, necesito una pausa para  centrarme en asuntos personales preocupantes y para, en la medida de lo posible, relajarme un poco.
Os agradezco mucho la atención que me habéis prestado quienes lo habéis leído, difundido y comentado. Reflexionar juntos ha sido para mi muy enriquecedor, espero que lo haya sido para todas y todos.
Como no quiero perder el contacto, durante ese intervalo, voy a comunicarme diariamente, si me es posible, por twitter, en el hasthag #radicalesdeverano. Mi dirección es @llprats. Si queréis que nos encontremos ahí, con un ánimo más lúdico, aunque igualmente crítico, para mi será un enorme placer.
Os dejo el primero para ir haciendo boca:
Pregunta para jueces y monseñores ¿La sodomía política, tal como se viene practicando, es delito o es pecado…? # radicalesdeverano

Nos vemos. Salud. Llorenç Prats ;-)

dimecres, 18 de juliol del 2012

Mi propuesta de ajustes

Yo, como miembro del pueblo soberano de este país, consciente del precario estado de nuestra economía, al cual nos han conducido la especulación, la mala administración y los excesos de todo tipo, así como de la necesidad de recuperar la senda de la cordura mediante una drástica política de ajustes y contención del gasto, propongo:
1.- Nacionalizar las grandes fortunas y patrimonios para que contribuyan a la creación de empleo y al bienestar común.
2.- Perseguir con ahínco el fraude fiscal, dentro y fuera de nuestro país, y los fondos depositados en los llamados paraísos fiscales, endureciendo para ello su tipificación penal y dotando a tal efecto a la inspección tributaria de todos los efectivos y la operatividad necesaria.
3.- Retirar las subvenciones públicas a los bancos y los avales públicos de sus préstamos obtenidos de organismos internacionales, de manera que sus directivos, pasados, presentes y futuros, sean los que respondan, con sus patrimonios si es preciso, de su  solvencia y viablidad. En caso de que esto no fuera posible, los bancos serán nacionalizados y los directivos deberán asumir sus responsabilidades frente a la justicia.
4.- Exigir a los gobiernos estatal y autonómicos el cumplimiento de los compromisos adquiridos en los programas por los que fueron votados. En caso contrario, se procederá a la disolución de los respectivos parlamentos y a la convocatoria de nuevas elecciones, previo referéndum sobre una nueva ley electoral que respete los principios de elección directa (listas abiertas) y de estricta equivalencia en el valor de los votos.
5.- Adaptar los emolumentos de los representates políticos de cualquier tipo y escalafón, así como los gastos derivados del ejercicio de sus funciones, a lo establecido en el régimen general de la función pública en sus correspondientes niveles.
6.- Eliminar cualquier tipo de retribución, pensión o gratificación a los representantes políticos al cese de sus funciones, manteniendo sin embargo el derecho a la reincorporación inmediata, con todos los efectos, a su antigua ocupación en el sector público o privado, o bien arbitrando el acceso inmediato al subsidio por desempleo correspondiente -si esta fuera su situación anterior- o a la pertinente pensión por jubilación forzosa, si así lo determinará su edad o estado.
7.- Reformar la normativa legal necesaria para simplificar y agilizar la administración del estado mediante la supresión de órganos como, entre otros, el Senado y las Diputaciones -substituidas en su caso por mancomunidades de servicios acordadas libremente por los ayuntamientos-.
8.- Racionalizar la prestación de servicios por parte de la administración para evitar duplicidades entre el estado y cada una de las comunidades autónomas, mediante acuerdos bilaterales establecidos en cada caso a partir de estudios de técnicos independientes.
9.- Eliminar la subvención a la Iglesia Católica, así como sus exenciones fiscales,  y también de cualquier otra Iglesia o culto religioso, que deberán ser mantenidos mediante las aportaciones voluntarias de sus fieles. Las tareas sociales que desempeñaran dichas instituciones, en su caso, serán asumidas por los servicios sociales del estado.
10.- Reducir sustancialmente la aportación del estado a la institución monárquica, cuya continuidad y funciones, en su caso, deberán ser sometidas a referèndum en el marco del necesario proceso de reforma de la constitución que algunas de las medidas propuestas comportan.
11.- Inventariar el conjunto de infraestructuras de todo tipo construídas con cargo a los fondos públicos y que actualmente no desempeñan sus funciones o no han llegado a finalizarse a efectos de dotarlas de nuevos usos económicos, sociales o culturales,o, si no fuera posible, estudiar su destino final en el contexto de una nueva ley de conservación y recuperación del medio ambiente.
12.- Todo esto debe ir acompañado de una política de generación de empleo, mediante la creación de empresas públicas o privadas y la reactivación del crédito, gracias a los fondos recuperados de las grandes fortunas, la recuperación de las subvenciones a bancos descapitalizados, el ahorro publico en instituciones, subvenciones y sueldos a políticos, altos cargos e instituciones, la racionalización y simplificación de la administración y la amortización de infraestructuras en desuso.
13.- Asimismo y en conjunción con lo anterior, se debe recuperar los niveles de estado de bienestar existentes antes de la llamada crisis, especialmente en ámbitos como la sanidad, la educación, la dependencia y la investigación.
14.- También deberá prestarse atención preferente a la mejora de sectores actualmente ineficientes con los consiguientes costos sociales y económicos, que van desde la administración de justicia hasta el transporte público, todo ello dentro del paradigma que nos define como un estado social de derecho y una sociedad democrática.
Invito al resto de ciudadanos y ciudadanas españolas a adherirse a esta propuesta, a difundirla y a hacerla pública, con el fin de mostrar claramente de forma masiva, cuál es el camino que exige el pueblo soberano en su conjunto para acabar con la situación de crisis en que nos hallamos inmersos y retomar de forma inmediata una ruta de progreso y justicia social.
Es un ejercicio de democracia directa que constituye nuestro derecho y nuestro deber y ante el cual sólo se pueden interponer intereses autoritarios incompatibles con la democracia.

dimecres, 11 de juliol del 2012

Nadie sabe cómo

Nueva y brutal andanada del gobierno contra el estado del bienestar y las clases populares. Y ante ella me temo que tendremos la misma respuesta de las redes sociales: griterío; de la galaxia post 15 M: iniciativas pequeñas y dispersas; de los partidos de la oposición: debate parlamentario; y de los sindicatos: alguna manifestación, quizás una huelga sectorial y testimonial de funcionarios… nada más. La respuesta no va a cambiar como tampoco ha cambiado la política del gobierno al servicio de la dictadura financiera. Alguien lo resumía muy bien esta mañana en una sola frase: una devaluación apenas encubierta del país, a partir de hoy somos un poco más pobres y por esta vía jamás nos vamos a recuperar, vamos a seguir cayendo hasta llegar al nivel de la España de siempre. En fin.
Cada vez que escribo algún texto -como la semana pasada, o como ahora mismo- poniendo en cuestión la trascendencia de las redes sociales o la eficacia revolucionaria de las incontables iniciativas locales y sectoriales que vendrían a constituir la herencia del espíritu del 15 M, hay gente que se enfada conmigo.
Voy a intentar explicar como veo la situación actual de estos colectivos con la máxima claridad, a ver si consigo hacerme entender y que, por lo menos, si alguien se va enfadar conmigo, no sea por un malentendido.
Durante los años de crecimiento artificial que vivimos antes del estallido de la crisis, la crítica social estaba bajo mínimos. No digo que no existiera sino que no tenía una significación relevante. Parecía que todo iba viento en popa y que no había ninguna razón para esperar que se produjera un cambio tan brusco. Quien más quien menos hacía sus planes, tenía sus expectativas, ya fuesen dentro de la ortodoxia consumista o alternativas.
De pronto nos encontramos con que lo perdemos todo, o casi todo: el trabajo, nuestra casa, el estado del bienestar… o por lo menos lo vemos todo en peligro o seriamente recortado. Y con ello desaparecen nuestros planes, nuestras expectativas y nos tenemos que centrar en reponernos del susto e intentar sobrevivir como se pueda.
No todos, claro, hay grandes fortunas que pueden haberse visto afectadas o no, pero siguen siendo grandes fortunas y ponen a buen recaudo su dinero en valores sólidos o en paraísos fiscales, y también especuladores que caen como buitres sobre los países más afectados y prestan a intereses casi usurarios o compran -eso se dice mucho menos- a precio de saldo. Y también hay países fuertemente capitalizados y amigos, como Alemania, o instituciones internacionales, como el FMI o el BCE que ayudan a los países amigos endeudados, pero imponiendo unas condiciones draconianas de reducción de la deuda, que ¡oh maravilla! no recaen sobre las grandes fortunas, ni siquiera sobre los causantes de la burbuja financiera, sino sobre los pobres: asalariados, ex - asalariados, aspirantes a asalariados, autónomos y pequeños empresarios, pensionistas, estudiantes… los pobres, o lo que eufemísticamente se llama clases medias, ya saben: media-alta, media-media y media baja. Un esfuerzo colectivo, ¡qué bonito!
Y se constata que todo esto no sólo se hace con la aquiescencia de los políticos, del gobierno, sino que los gobiernos son los que se encargan de ejecutar tan injusta sentencia. En España, el gobierno del PSOE ignora la realidad sistemáticamente, intenta poner parches inútiles mientras el país se desangra hasta que en mayo de 2010 tiene que acatar, además, las medidas quirúrgicas impuestas por el directorio europeo. El gobierno del PP, que arrasa en las siguientes elecciones, ve como la nave se sigue hundiendo cada vez a mayor velocidad y en lugar de intentar reflotarla se dedica a astillarla. No se preocupen, hay botes para los de primera.
Antes de llegar aquí, se produce un hecho inédito en la historia reciente de España, el malestar de mucha gente y de muchos grupos, con un gran protagonismo joven, provoca el sonoro estallido del 15 M. El movimiento tiene por lo menos dos mensajes claros y compartidos por la inmensa mayoría: “le llaman crisis, pero es una estafa” y “no nos representan”, este último dirigido rotundamente contra todos los representantes políticos. El 15 M llena de esperanza muchos corazones. Yo no sé si escribiría esté blog o hubiese emprendido otras iniciativas sin el 15 M. Pero el 15 M, por su propia naturaleza, no está destinado a perdurar. Es un movimiento espontáneo y variopinto, sin ninguna posibilidad de organización global ni de continuidad.
El 15 M se disuelve, o se fragmenta, en múltiples asambleas locales, plataformas sectoriales, grupos en internet y todo tipo de iniciativas. Todo eso está muy bien, pero su capacidad de incidencia en el conjunto de la sociedad es muy escasa. Sirve, sí, para que se mantenga viva la conciencia crítica, pero cuidado, porque la conciencia crítica sin resultados puede abocar al desencanto, ya ha pasado muchas veces. La situación es parecida a la que siguió al mayo del 68, se ha dado un proceso de atomización, con iniciativas muy interesantes que pueden inducir incluso, a largo plazo, cambios culturales, pero eso no va a cambiar la realidad socioeconómica en que vivimos.
La realidad no ha cambiado en absoluto, bueno sí: para mal. Sólo las Pah han conseguido paralizar una pequeña parte de los deshaucios, el resto son iniciativas que no trascienden. Pueden ser muy importantes para quien las esté viviendo, decisivas en sus vidas, pero la mayoría social sigue agarrada a lo poquito que le queda y no está dispuesta a embarcarse en experiencias utópicas. Los mayores ya hemos vivido fenómenos como las cooperativas de consumo o la prestación mútua de servicios (eso que ahora se ha rebautizado como “banco de tiempo”) y nos retrotrae a un mundo de precariedad, a la España de siempre.
¿Que hay que cambiar los valores de arriba abajo? Vale, yo me apunto, pero esto no se impone, es un proceso muy largo y que requiere un gran consenso social. Para que ese consenso social se dé hay que cambiar la sociedad y la sociedad sólo se cambia desde la esfera política, o desde la revolución.
No parece que los políticos estén para grandes cambios, pero tampoco parece que la población esté por hacer ninguna revolución, y la situación de muchas, muchas, personas, no puede esperar a que las cosas cambien en generaciones, por lo menos en lo más básico se necesita un cambio ya.
Y aquí es cuando llegamos al quid de la cuestión: nadie sabe cómo. Toda mi solidaridad para el conjunto de iniciativas surgidas de o alrededor de la galaxia del 15 M, todo mi apoyo para los militantes de izquierdas que quieran plantar cara y plantear una alternativa política, pero ni una cosa -por su propia naturaleza-, ni la otra, por la precariedad de la respuesta y la incapacidad organizativa, van a llevar a cabo el cambio que se necesita ya: que yo necesito, que necesitan los jubilados, que necesitan los parados y los deshauciados, que necesitan los jóvenes privados de futuro…
El otro día veía el video de Teresa Forcades, muy bien, todo muy bien explicado, hay que cambiar el paradigma, pura lógica, pero ¿cómo?... ¡una huelga general indefinida! ¿¿¿quién va a hacer una huelga general indefinida???... El sábado escuchaba a José Luis Sampedro. Sigue pregonando la muerte del capitalismo ¡¡¡pero el capitalismo no se muere!!!... Entonces ¿cómo se va? Tampoco economistas que hacen tan magníficos diagnósticos como Vicenç Navarro, o Juan Torres, a los que leía hoy antes de que Rajoy me amargara el día, parece que tengan respuestas que nosotros podamos poner en marcha.
No creo que vayamos a conseguir una huelga general indefinida ni a cambiar las cosas en un plazo de tiempo razonable mediante una constelación de buenas intenciones.
¡Qué más quisiera que poder creerlo! Pero hay que seguir buscando y buscando, sin desfallecer. Por lo menos yo voy a hacerlo, aunque haya alguien que se me enfade, porque este es ahora nuestro problema capital: sabemos dónde queremos ir, pero no sabemos cómo se va.

dimecres, 4 de juliol del 2012

Llamamiento desesperado a los militantes de izquierdas

¿Quedan políticos de izquierdas en este país? ¿Hombres o mujeres? ¿Cuadros o de base? Y si quedan ¿Alguno recuerda los ideales por los que empezó a militar, si los tuvo? ¿Alguno es capaz de posponer sus prebendas, ambiciones e intereses, sean grandes o mezquinas, a las necesidades del pueblo a cuyo servicio se ingresa voluntariamente cuando se asume la militancia…?
Sé que los hay, pero ¿dónde están? ¿Por qué no se desmarcan abiertamente de ese sistema corrupto y sanguinario que sirve a los ricos y reduce a los pobres a mera carnaza? ¿Por qué lo siguen legitimamdo con su presencia y con su silencio? ¿Cómo pueden mirarse al espejo siendo cómplices de la dictadura de los mercados financieros por el solo hecho de no decir basta? ¿Son víctimas de algún sortilegio o qué es lo que les mantiene paralizados?
La realidad y el sufrimiento de las personas están pidiendo a gritos que alguien enarbole la bandera de la justicia social, que paguen los responsables de esta crisis, que los especuladores asuman sus pérdidas y no nosotros, que se restaure en su plenitud el estado del bienestar y que se financie con justicia redistributiva y se gestione con transparencia política.
El movimiento que eclosionó el 15 M fue un gran revulsivo social en el mundo de las ideas, pero no dispone de los instrumentos para convertirse en una alternativa, para dotarse de continuidad y cohesión. La conciencia crítica que en él se manifestó ahora se halla flotando por internet, con fuerza, pero incapaz de atravesar la realidad virtual. Muchos -seguramente demasiados- pequeños grupos, organizan muchas pequeñas acciones. Dispersión, participación escasa, bajo impacto… son características recurrentes de las acciones impulsadas por esa conciencia crítica. Bienvenidas sean y ojalá contribuyan a que se mantenga el rescoldo, pero, por sí mismas, nunca van a encender una hoguera.
La gran confabulación del capitalismo financiero, cuya cara más visible son los gobiernos a su servicio, procede con astucia. Por una parte, nos va chupando la sangre de una forma sutil, medida a medida, ajuste a ajuste -como lo llaman-, recorte a recorte… ninguna tan insoportable en si misma como para provocar una reacción significativa de la población, pero suficientes entre todas para mandarnos a la miseria o a la tumba.
Otro gran ardid estratégico es la fragmentación, la sectorialización  de las agresiones contra las clases populares y el estado del bienestar. Nunca atacan a todos los sectores a la vez y esto acaba por atomizar los frentes de lucha. Atacan a los funcionarios y gran parte de la población piensa “esto no va conmigo” incluso “ya está bien que les metan en vereda”. Atacan a la sanidad y muchos piensan “bueno, yo tengo mi mutua… ya lucharán ellos para que se mantengan los grandes hospitales”, o a los universitarios “bueno, sí, pero, ¿no hay demasiados estudiantes?”… “que aprendan un oficio que esto parece un país de señoritos” … y al sector del carbón “oye, toda mi simpatía, pero ¿cómo vamos a sostener un sector improductivo con las carencias que hay?”…  Y los afectados en cada caso luchan sin ninguna posibilidad de victoria, alguna ligera concesión táctica, como mucho y en muy pocos casos.
Tenemos un gran problema: sólo podemos conseguir frenar esta agresión tan cuidadosamente programada uniéndonos todas y todos y atacando masiva y contundentemente el corazón de la bestia. Para esto hay que dejar de lado temores y egoismos, hay que bajar de la red y hay que subordinar los objetivos sectoriales y locales a un gran objetivo común: plantar cara a la dictadura del capitalismo financiero y obligarle a que se coma su crisis, como en Islandia, si queréis, pero en grande.
Algo así requiere organización y liderazgo, no se crea ni desde la red ni desde los grupos locales o sectoriales. Benditas sean sus luchas, pero hay que dar un salto cualitativo. Necesitamos organizarnos políticamente ya. Y esto no pasa por crear nuevos partidos residuales ni por buscar referentes mesiánicos, lideres, que la historia nos explica muy bien como pueden acabar.
Esto pasa porque la izquierda sea la izquierda de una maldita vez. En los partidos de izquierda hay de todo, seguro, hay mucha ambición y mezquindad, mucho chupar rueda, muchos intereses y mucho apego al cargo y a la dinámica autista de las ejecutivas. Pero también hay mucha gente -mucha- , cuadros y militantes de base -insisto- que comparten esa imperiosa necesidad de cambiar este mundo que nos están imponiendo y que saben perfectamente que siguiendo las directrices de sus cúpulas nunca lo lograran. Pues bien, a ellas y a ellos me dirijo:
Habéis escogido militar al servicio del pueblo y de los derechos humanos, algunas y algunos habéis incluso aceptado cotas más o menos elevadas de poder y responsabilidad ¿qué pensáis hacer con todo eso? Ahí fuera, más allá de las paredes del congreso, de los parlamentos, de las sedes y las agrupaciones, hay mucha gente ansiosa por acabar con este estado de cosas. Vosotras y vosotros, desde vuestra voluntad de servicio, desde vuestra representatividad democrática, desde vuestra capacida organizativa, tenéis la obligación antes que nadie, de hacer piña, de constituir un frente común y de llamarnos para que nos sumemos. Si así lo hacéis, yo acudiré, muchas y muchos acudiremos y cuando mostremos que vamos decididos y de frente, a por el corazón de la bestia, mucha más gente se unirá, así funcionan las masas.
No hay otro camino y no podéis rehuirlo sin abjurar de facto de los principios que decís defender. Dad ese paso al frente, es necesario, y empecemos a acabar juntos con esa pesadilla, a construir un mundo mejor, para nosotros, para nuestros mayores y para nuestros descendientes.
Hay quien no actua por incapacidad, por ignorancia… pero ese no puede ser vuestro caso, el caso de una persona políticamente comprometida. Decidid, por tanto,  si, cuando en el futuro os miréis al espejo, queréis ver vuestro rostro en paz, o sólo un amasijo de gusanos.

dimecres, 27 de juny del 2012

Habrá que buscar nuevos caminos.

Estas últiman semanas me he dedicado a cuestionarme si internet era capaz de atravesar las dos burbujas que la condenan a ser una realidad autorreferencial, que se inicia y termina en sí misma, y que la hace incapaz de trascender de la palabra a la acción. Un foro para indignados, en definitiva, donde, en lugar de hablar de Justin Bieber hablamos de Julio Anguita, por decir algo.
Sé que la comparación es grosera y que tal vez la duda ofenda. Nosotras y nosotros nos consideramos por lo menos la vanguardia de la conciencia social de este país y es sabido que internet ha sido un medio eficaz y eficiente para convocar a determinadas movilizaciones.
No pongo en duda la conciencia de las personas ni la efectividad de internet cuando realmente se han cocido convocatorias de un previo calado, pero sí su capacidad motriz y su supuesta infiltración en el tejido social.
Afirmo que en internet no nace nada que vaya significativamente más allá de internet y también que en internet conviven muchos mundos estancos que no repercuten los unos en los otros ni mucho menos en la realidad social no virtual.
La semana pasada lancé una petició -después de anunciarla la semana anterior- para que nos identificáramos físicamente como personas que nos oponíamos a la ofensiva de los poderes y a todas las consecuencias que está teniendo sobre la ciudadanía en general y en particular, y que indentificáramos también nuestras casas, nuestros coches o cualquier otro elemento que pudiera trasladar un mensaje de solidaridad, de cohesión y de firmeza en nuestras actitudes. Ni que fuera mediante una chapa, una pegatina, un póster o una discreta pancarta.
La propuesta de hace quince días tuvo muy buena acogida, tanto en mi blog como en los distintos foros altermundistas de internet. Así pues, la semana pasada creé una petición en Actuable-Charge.org, para que, quien realmente quisiera hacerlo, se comprometiera públicamente a identificarse en su indignación, a identificar su casa, o a ambas cosas a la vez.
Una semana después la petición ha sido firmada por cincuenta y nueve personas. No llegamos ni a los trescientos de las Termópilas. ¿Por qué? Se me dijo que la identificación en Actuable-Charge.org pedía muchos datos y eso echaba a la gente para atrás. Bueno, quizás sí, pero entonces ¿por qué no lo expresaban en los muros de los grupos o en los perfiles? El efecto hubiera sido el mismo, sabemos contar… No, no se entiende que una semana el mensaje sea “¡sí, identifiquémonos!” y a la siguiente sea “pero que el que se indentifique sea otro”.
Significativamente, así como el post de hace dos semanas, titulado “¿Pasamos a la acción?” tuvo muchas visitas, el de esta semana pasada, titulado “¡Pasemos a la acción!” se quedó en algo más de una cuarta parte del anterior. Quizás porque la petición ya había circulado independientemente. Me consta que se difundió en muchos grupos y perfiles, lo suficiente por menos para ser vista por millares de personas y sin embargo, sólo cincuenta y nueve respondieron a una petición tan simple como “salir del armario”, ningún acto heroico, a nadie se le pedía más que un testimonio permanente de su posicionamiento frente a eso que los neocon llaman crisis, ajustes y sacrificios necesarios.
Tenía muchas más propuestas, pero, visto lo visto, ya ¿para qué? Este no es el camino, las burbujas resisten. El dia 21 escribía: “En mi barrio hay una pancarta, la mía, una docena de banderas españolas y otro tanto de carteles de "se vende" y "en alquiler"... es como una metáfora de nuestra sociedad.” Hoy sigue igual. Hay un par de banderas más de esos que sólo se apuntan a caballo ganador.
No quiero demonizar las redes sociales. Sé que en ellas hay gente muy interesante y de muy buena voluntad, sé que pueden ser útiles para difundir, amplificar sobre todo, algunas convocatorias, sé que mediante ellas se puede acceder a otras informaciones difíciles -aunque no imposibles- de encontrar. Toda mi simpatía para estas personas y estas funciones, y mi apoyo.
Pero no nos engañemos pensando que son lo que no son: Hay un nivel de repetición de personas en los diversos grupos que, junto con un gran número de perfiles inactivos, distorsiona el número real de participantes. Igualmente es brutal el índice de reiteración de los mensajes, ya sean informaciones, lemas o chascarrillos. Ayer, en mi muro, la primera entrada era un lema más viejo que la propia red y que se va repitiendo con una periodicidad casi pautada. El egocentrismo y el autismo de algunos hacen que se produzcan verdaderos fenómenos de incontinencia y que te encuentres con casos que han convertido a facebook en el soporte ideal para escribir, en términos alternativos -eso así- y formatos variados, algo parecido a “Mi diario”. Personas que habían estado muy activas y que habían intentado -sin éxito- promover también acciones desde la red, han desparecido discretamente y supongo que deben continuar su lucha por otros caminos, otras quizás se han cansado simplemente, pero he visto desparecer muchos nombres, o reducir drásticamente su actividad.
Hay iniciativas que intentan reproducirse dentro de la propia red pero que no veo que prosperen, más bien al contrario. Se lanzó un utópico proyecto de crear un partido político ex novo, pero visito su página y parece que esté en proceso de deshaucio, ojalá me equivoque. Ahora ha aparecido otro grupo de “seguidores de Julio Anguita como referente político”-de aquí que le recordara al principio-, al que auguro un corto recorrido. Y he de decir, con todo mi respeto, que en este caso espero no equivocarme. ¿Cómo se pueden escuchar por segunda vez los cantos de sirena del personaje que mantuvo contranatura al gobierno de Aznar, de donde arrancan todos nuestros males? Y entonces decía más o menos lo mismo. O no tenemos memoria, o somos de una ingenuidad -por el simplismo de sus mensajes- y de una credulidad preocupantes. Otros venden libros.
Alguien me dirá que, localmente, sectorialmente, se están haciendo muchas cosas y que internet tiene ahí un papel fundamental. No lo dudo. Pero la fragmentación local y, sobre todo, sectorial es una de los grandes éxitos estratégicos -o casuales- del sistema sobre nuestro movimento. Ellos proyectan y actuan a nivel global, coordinadamente. Nosotros nos defendemos sectorialmente. Por ese camino, la guerra está perdida. Nuestra fuerza radica en la unidad y parece que ya hace tiempo que la hemos perdido, si es que alguna vez la tuvimos.
Cada cual se ocupa de lo suyo: “virgencita que me quede como estoy”, y los sectores labores y de usuarios y consumidores reacciónan ante medidas concretas, fracaso tras fracaso, todo sea dicho. Mientras sigamos así, nos pueden seguir aplastando impunemente hasta llevarnos a estándares de vida propios de los años cincuenta, eso sí, con tecnología del siglo XXI que nos permitirá contemplar la victoria de España en la Eurocopa -nuestro máximo anhelo-, en pantalla plana y alta definición.
No voy a abandonar la red, seguiré escribiendo mi blog mientras alguien quiera leerlo, intervendré ocasionalmente en facebook, si tengo algo interesante que aportar… pero para plantar cara a la ofensiva global de los mercados financieros tenemos que buscar nuevos caminos. No sé cuáles. Decía El Roto “menos internet y más y mejores sindicatos”. Pero tampoco parece que los sindicatos estén por la tarea de mejorar, más bien parece que se desmejoran a ojos vista… En cualquier caso, aquí sigo con mi mentalidad de tentetieso, indagando y dispuesto a explorar cualquier brecha que permita debilitar el muro y a compartirla, si llega el caso,  con quien quiera escucharme.

dimecres, 20 de juny del 2012

¡ Pasemos a la acción !

La semana pasada me preguntaba si, desde las redes sociales, éramos capaces de pasar de la palabra a la acción -una acción sostenida- y de llegar más allá de los propios grupos asíduos a las mismas y con planteamientos más o menos alternativos.
Proponía, como prueba del algodón, aparte de su valor en sí mismas, tres acciones elementales, individualmente ejecutables, pacíficas y efectivas: identificarnos como personas que luchamos por el bienestar social y la democracia y que estamos en contra de la dictadura de los mercados financieros y sus lacayos; identificar asimismo nuestras casas, nuestros coches… todo aquello que fuera capaz de dar mayor visibilidad a nuestra actitud; y, finalmente, hacernos presentes masivamente en los medios de comunicación convencionales mediante cartas a los periódicos, tweets, llamadas a la radio o a la televisión, expresendo nuestros puntos de vista acerca de los sucesos socioeconómicos de la actualidad de cada momento.
Todas las respuestas recibidas por uno u otro conducto se mostraban partidarias de estes acciones -que no excluyen ninguna otra de ningún tipo- y respondían afirmativamente a la cuestión planteda: “¡Pasemos a la acción!”.
Pues bien, pasemos a la acción, paso a paso. No se trata de ir muy deprisa y quedarnos solos, sino de avanzar firmemente un paso tras otro, implicando en cada uno de ellos al mayor número posible de personas, de dentro y -con especial empeño- de fuera de las redes sociales y los grupos altermundistas. Esto nos atañe a todas y a todos y hemos de movilizar a la mayoría social. Un leve movimiento del conjunto de la sociedad es más efectivo y puede hacer tambalear más el tinglado ultraliberal que una feroz andanada de un grupo aislado.
Se ha creado un una petición en Actuable (ahora Charge.org), con el título de ¡Identífiquémonos! ¡Identifiquemos nuestra casa! a la que se puede acceder desde el siguiente enlace
http://www.change.org/es/peticiones/ciudadan%C3%ADa-del-estado-espa%C3%B1ol-y-del-mundo-que-nos-identifiquemos-permanentemente-en-nuestra-actitud-de-rebeli%C3%B3n?share_id=VENSxzpsll  , para que nos comprometamos todas y todos, unos con otros, a identificarnos en nuestra rebelión contra las medidas que nos imponen los mercados financieros y los gobiernos a su servicio, y sus consecuencias, para identificarnos en todo aquello que tenemos en común, independientemente de la intrínseca diversidad que, más allá de esto, caracteriza y enriquece nuestra conciencia social. Por eso, también, y para facilitarlo y extenderlo al máximo, no se propone que nos identifiquemos mediante ningún lema en concreto -y con esto respondo también a algunos comentarios al post anterior-: cualquier chapa, pegatina, pulsera, camiseta u otra prenda… que nos permita pensar “mira, otra persona que está como yo contra este sistema” vale. Lo importante es saber que no estamos solos, que somos una multitud, y demostrarlo públicamente, para reconocernos, para darnos fuerza mútuamente, para establecer complicidades…
Como sabéis, en Sociedad Indignada, editamos unas chapas indisolublemente unidas a unos manifiestos, que habéis podido ver en este mismo blog, y que con gusto os pasamos si queréis.
La petición contempla también una segunda parte, Identifiquemos nuestra casa (y quien dice casa dice lo que sea), para hacernos visibles también de forma permanente en nuestros pueblos, nuestros barrios, nuestras ciudades, para animar a nuestros vecinos a que sigan el ejemplo, a que hagan algo por ellos mismos. ¿Cómo? Como queráis, mediante pancartas -yo tengo una pancarta en mi balcón, ved la foto del final-, carteles… neones…! La imaginación da para mucho y esto todavía no nos lo han recortado…, y adhesivos para los coches o placas para vuestras mascotas… Estoy seguro de que pueden aparecer ideas geniales,  como geniales son muchos de los centenares de lemas que circulan por la red.
Ahora no se trata de que perdamos tiempo consensuando formas, lemas, símbolos, soportes… con que sean visibles y de mensaje inequívoco, cumplen con su función (incluso el título es más que discutible pero no se me ha ocurrido otro que sea más expresivo). Lo importante, ahora, es dejar de hablar y hacerlo. Entrad en el enlace de Actuable, firmad y sed consecuentes con vuestro compromiso y haced -hagamos- todo lo que esté en nuestras manos y más para que esto llegue lo más lejos -socialmente lejos-, posible, sin forzar las cosas, debemos asegurar y asegurarnos que cada compromiso se va a traducir en una acción permanente de autoidentificación.
Encartelemos nuestras poblaciones, que lo vea todo el mundo. Basta ya de silencio o de hacernos oir sólo en la red o en las manifestaciones. Si tienes oportunidad de hacerlo, si realmente te puedes comprometer con ello, hazlo y consigue que lo haga además tanta gente como puedas, y que se comprometan, de verdad. Acabemos con esa pulcra fachada que encubre una sociedad que se está pudriendo.
Actuable-Charge.org, cuando entréis a firmar, os va a pedir vuestros datos, no sólo el nombre y el correo electrónico como habitual, sino también la dirección postal. Tranquilos, no dejemos de firmar por eso, no hay, o yo no he sabido encontrar, otra plataforma para que la ciudadanía se comprometa consigo misma. Avaaz, por ejemplo, sólo admite peticiones dirigidas a cargos o instituciones reales, parece que la ciudadanía no lo es. Vuestros datos no aparecen publicados, sólo los veis vosotros y vosotras mismas cuando vais a firmar otra petición. Y, por otra parte ¿quién no tiene más de una dirección para que no le molesten? La casita en la playa, la de ese pariente tan simpático con el que pasamos la Navidad, la oficina del INEM, la casita en Canadá…
Finalmente, si queréis, vamos a coordinar nuestras intervenciones en los medios, vamos, por lo menos a saber qué estamos haciendo cuando se publica algo… vamos a apoyarnos y coordinarnos para ser más eficaces. Todo aquel o aquella que quiera contribuir a esta acción sostenida y quiera coordinarse con nosotros -cada cual con sus ideas, por supuesto- dentro de un marco común, para intervenir sistemáticamente en los medios, que se ponga en contacto con Isabel Saez Altet (http://www.facebook.com/isabel.s.altet) , en facebook, que está creando un blog para que podamos a este efecto.
Basta de palabras por hoy, pasemos a la acción, hay muchísimas más ideas y cosas que hacer para implicar a más y más gente para traducir el cabreo colectivo en una manifestación permanente y sostenible, pero empecemos por comprobar si realmente somos capaces de poner en marcha estas sencillas acciones y, con ellas, podemos empezar a otear un rayo de luz en medio de esta profunda oscuridad en que nos han sumido y decir como Galileo
¡Eppur si muove!

dimecres, 13 de juny del 2012

¿Pasamos a la acción?

Hace quince días me preguntaba en estas mismas páginas si vale la pena seguir escribiendo cuando lo que uno escribe se difunde siempre en un mismo y limitado círculo y tiene escasa o nula capacidad para promover ninguna acción.
A raíz de este cuestionamiento se produjeron, a modo de feedback, algunos debates y comentarios que venían a reafirmar el valor de la palabra. En ellos manifesté mi impresión de que las palabras -mis palabras, nuestras palabras- quedaban presas dentro de dos burbujas independientes. Por una parte un universo limitado de personas, previamente indignadas -por decirlo así- y usuarias de las redes sociales, singularmente de facebook, y habitualmente enroladas en grupos más o menos alternativos. Por otra parte la propia naturaleza de las palabras, de los discursos, su incapacidad para promover o tranformarse en ningún caso en acciones.
Si fuese así, nos hallaríamos viviendo aun sin saberlo en una realidad alienante y con nuestras conciencias satisfechas. Por tomar una parábola conocida, estaríamos viviendo en Matrix sin necesidad de tomar ninguna de las dos pastillas y además convencidos de que militábamos en la resistencia.
Yo no escribo para darme gusto ni para desahogarme, sino para intentar contribuir con mis medios a la rebelión social contra la insoportable situación que nos ha sido impuesta por los mercados financieros que manejan el capital propio y ajeno. Si puedo ser más útil en otro frente y cabe dentro de mis posibilidades, allí estaré.
Yo creo que sí se pueden cambiar las cosas, que nada está escrito, pero que, para ello, es necesario que cada cual asuma un mínimo compromiso de querer hacerlo.  Como se ha dicho repetidas veces ¿dónde están los cinco millones de parados? Si esos cinco millones de parados -y otras muchas personas que nos añadiríamos con gusto- salieran a la vez a la calle y coordinaran sus acciones, no habría gobierno político ni económico que lo puediera soportar…
Antes de arrojar la toalla, me comprometí conmigo mismo y con mis contertulios y contertulias, a proponer una serie de acciones individuales, muy sencillas, para ver si realmente existía alguna posibilidad, como se decía en un comentario, de “rasgar las burbujas”. Las planteo sin más dilación.
1.- Identifiquémonos. La gente del grupo Sociedad Indignada editamos una chapa que vale para todo el mundo y redactamos un manifiesto igualmente muy amplio para darle contenido [ved en este mismo blog “La manifestación permanente”]. Las matrices de estos materiales se distribuyeron a numerosos grupos alternativos para que las pudieran usar, si querían, junto con el ofrecimiento de nuestra colaboración.  Y si no son ésas, otras, da igual, o pegatinas, o… Se pueden llevar en la ropa o en los bolsos, las carteras, las carpetas, las mochillas… hasta allí donde llegue la imaginación. Constituyen un primer compromiso -ínfimo pero valiosísimo- para con uno mismo y para con los demás, es una forma elemental de decir “yo también estoy en contra de esta situación”, y es una medida de una fuerza extraordinaria para crear sentimiento de comunidad: “No estás sola, no estás solo, mira, yo también pienso como tú”. ¿Por qué la propia comunidad indignada, tan colorista en las manifestaciones, después, en el día a día, cuando hace más falta el ánimo, se las quitan? Identifiquémonos, antes que nada, identifiquémonos.
2.- Identifiquemos nuestras casas, nuestros coches, nuestras bicicletas… ¿Somos capaces de colgar banderas y pancartas en nuestros balcones y ventanas por cualquier acontecimiento deportivo, festivo o reivindicación puntual y no para manifestar nuesro malestar porque nos estén arrebatando la vida? Hay lemas a porrillo [ved una recopilación, en este mismo blog, en “¡Que hablen nuestras calles!”, hay muchos más]. Démonos también la satisfacción de ver que no estamos solos, interpelemos con nuestros lemas a nuestro vecidario, desplacémoslos con nosotros en nuestros vehículos. Habéis visto en muchas ocasiones florecer un bosque de pancartas en un barrio, o en un país entero -recuerdo Euskadi- . ¿Os imagináis lo que esto supondría si se extendiera en toda España? No estoy pidiendo que andemos por la calle con la máscara de Guy Fawkes, ni que colguemos en nuestros balcones la imagen ensangrentada de un banquero, estoy pidiendo algo infinitamente más fácil, prudente y absolutamente legal ¿Qué maldita alienación nos impide hacerlo?
3.- Inundemos los medios con nuestros escritos y acciones. Sólo escribimos en internet, pero la opinión social mayoritaria se forma en gran parte en los medios de comunicación de masas. Participemos en ellos tanto como podamos. Escribamos cartas al director de los periódicos, no una, montones, y comentarios a las noticias y mandemos tweets, convirtámonos en una plaga, sólo requiere un poco de nuestro tiempo. La semana pasada nació, con espíritu interactivo, el Huffington Post en español… Pero, sobre todo, hay programas de radio y televisión de gran audiencia que admiten la participación en directo, pues bien, participemos, que se nos escuche machaconamente, si llamamos mil quizás pasen diez, pero éstos estarán creando opinión y eso es decisivo. Benditas sean las personas que en la radio o en la televisión han emocionado a la audiencia con sus casos porque han hecho más por la causa común que cuatro conferencias juntas.
No quiero extenderme para no dispersar, pero hay montones de formas individuales más de pasar a la acción, sin salirse del marco de lo pacífico y de lo legal: tomad el manifiesto, u otro manifiesto, y extendedlo por todos los medios, mandadlo por correo, dejadlo en los buzones, pegadlo en todas partes; si militáis en un sindicato o en un partido político luchad a brazo partido para que radicalice sus políticas, para que se desapoltrone, para que una a otras organizaciones a esta lucha, que es colectiva… Nuestras ciudades, nuestros barrios y nuestros pueblos están vacíos: si sabes pintar, pinta las paredes, con arte y con criterio, si sabes actuar, organízate con otros colegas y actuad en la calle y en los foros públicos, en las universidades, en los centros cívicos…, si sabes cantar júntate con otros músicos y llenad la calle de himnos revolucionarios, de cantos a la dignidad humana…, si eres universitario, conviértete en lo que debes ser, la avanzadilla de la conciencia crítica de la sociedad y actúa en consecuencia… No he acabado, pero creo que se me entiende perfectamente.
Y si no quieres hacer nada de todo esto, no te quejes y trágate todos los sapos que te van a embutir hasta el fin de tus días y de los días de tus hijos.
No sé como comprobar si estas propuestas, hechas con la palabra y en internet, consiguen rasgar las burbujas a las que me refería. No se si deberíamos pedir un compromiso individual formal en actuable, por ejemplo: “yo me comprometo a manifestar cotidianamente mi indignación por todos los medios a mi alcance” y firmarlo. Os pido vuestras ideas.
Os pido también que, si estáis de acuerdo con la necesidad de actuar tal y como la expongo -sin excluir ninguna otra forma, por supuesto-, difundáis este llamamiento tanto y tan lejos como os sea posible. Tomadlo, copiadlo, quitad mi nombre si queréis. Somos legión, mi voz es una más que sale de la multitud, lo que importa es lo que dice, no quien lo dice y comprobar si el poder de la palabra es capaz de provocar tan siquiera un gesto. De nosotros depende, no sólo de mí, de todas y de todos vosotros.